Cómo preparar lassi

¡Por fin llegó el sol a Bilbao! ¡Y ha llegado con fuerza! Apetece sumergirse en el mar y tomar una bebida refrescante.

El lassi es la bebida india por excelencia para combatir el calor. Es un éxito entre turistas, aunque deberíamos de andarnos con ojo, porque generalmente la preparan con hielo y por experiencia propia, el agua con la que se ha formado el hielo a veces no es apta para extranjeros…

Es una bebida dulce (también existe la versión salada) hecha a base de yogur, a mi me encanta porque me recuerda a mi infancia. Cuando terminas el lassi, en el vaso se quedan los surcos del yogur, como cuando de pequeños tomábamos “Danups”, ¿a quién no le llamaban la atención aquellas marcas en el cristal del vaso?

La versión más sencilla es el sweet lassi, con yogur, azúcar y agua. Tanto el chef de este vídeo como mi suegra nos recomiendan batirlo con varillas, mejor que en la batidora eléctrica. Os dejo el enlace del vídeo:

En algunos casos, en lugar de añadir agua fría, añaden leche. Y es muy común encontrar variantes de lassis con fruta, el mango lassi es uno de mis favoritos:

Imagino que a falta de pulpa de mango, puedes batir el mango con la batidora eléctrica por un lado y luego añadirlo a la mezcla de yogur con agua y azúcar y batirlo con las varillas.

Aquí os dejo la foto del lassi tóxicamente delicioso. Esta sacada por la noche y no es de muy buena calidad:

IMG_4127

Anuncios

¿momos? no, gyozas

La primera vez que probé los momos fue en McLeod Ganj. Creo que fue en aquél restaurante al que solíamos ir por las noches a calentar el cuerpo con una sopita thenthuk. Probablemente, nos los descubriera un chico francés que recorría el mundo buscando minerales y gurús milagrosos que aliviaran una enfermedad para la que la “medicina occidental” aún no había encontrado cura.

Los momos son una especie de ravioli que se consume cocido o frito. En el norte de la India y Nepal, el relleno suele ser principalmente de dos tipos: el vegetal (generalmente col y zanahoria) y el de queso.

Desde esa primera vez en McLeod Ganj, no paré de comer momos hasta que volví al centro de India. A Mr. Singh también le fascinan y de vez en cuando saliva acordándose de tan suculento manjar.

Ahora que he empezado una nueva “aventura asiática”, he aprendido que en Japón se consume algo parecido bajo el nombre de “gyozas” Así que hace un par de días, bajé a la tienda de ultramarinos japoneses más cercana a hacerme con un par de cajas con las que sorprender a Mr. Singh.

IMG_0290

No estaban malas, aunque no sabían igual… claro que el entorno también influye…

Dharamsala

Vista de McLeod Ganj

De frituras varias

Algunos de nuestros últimos experimentos culinarios;

Hemos preparado “puri”, que sería prácticamente lo mismo que un chapati, pero cocinado en aceite:

Puri

Si lo comes con azúcar es lo más parecido a un churro que he probado en India.

Ayer cenamos samositas. Las samosas son una especie de empanadillas indias rellenas de patata cocida, guisantes, cebolla, guindillas y masala. Nosotros las cocinamos con obleas preparadas que compramos en el supermercado. Obviamente, no es exactamente lo mismo, pero no están nada mal para quitarse el antojo.

Samosas caseras

El desayuno

El desayuno es, con diferencia, mi comida favorita del día. Por otro lado, también soy de las que consideran que dormir es uno de los grandes placeres de la vida y prefiero apurar esos cinco minutos más con Morfeo antes que disfrutar de un desayuno relajado.

Quizá por eso me preocupa el desayuno. Quiero encontrar algo rápido, rico y equilibrado para degustar por las mañanas. En verano, que en el norte es un concepto efímero, preparo un café con leche y un bol de yogur con cereales y nueces, me faltaría la pieza de fruta o el zumo, pero me doy por satisfecha.

El problema llega en invierno, que desayunar un yogur frío no me apetece nada y las tostadas mañaneras me aburren soberanamente. Así que, al final, acabo tirando de galletas o bollería industrial con unas listas de ingredientes infinitas.

Cuando vivía en Barcelona, muy de vez en cuando, desayunaba “pulguitas” de jamón. Aquí una vez hice un amago y Charli me dijo “¡¡¡¿Pero aquí coméis cerdo hasta para desayunar?!!!” y es verdad que me dio que pensar y se me quitaron las ganas.

En India desayunamos poha, que es un arroz aplastado (más información aquí) Pero ponerme a cocinar paella por las mañanas no es mi idea de un desayuno rápido.

Poha

Bueno, pues hace unos días encontré EL BIZCOCHO DEL DESAYUNO, la receta está AQUÍ, en inglés y francés y la propia página tiene un acceso al traductor de Google que te lo pasa al castellano. Lleva: avena, nueces, huevos, mantequilla, azúcar de caña, levadura y ralladura de piel de naranja (no tiene harina) Está riquísimo y a la vez es muy sencillo. Se puede preparar la noche antes y tienes para varios días. El corte del mío tenía este aspecto:

Si te interesa el tema del desayuno:

En el blog “Directo al paladar” escribieron hace un poco un post sobre “Cómo lograr un desayuno equilibrado y nutritivo” Puedes leerlo AQUÍ

“The breakfast lover” es el blog de una chica de Mallorca que publica unas fotos fantásticas de sus desayunos. El enlace lo tienes AQUÍ

“BKFST” es una web de fotografías de diferentes desayunos que encuentran “en sus viajes por internet” Para ver la web pincha AQUÍ

En un tono divertido, los chicos de “The glutton club” proponen un juego de publicación de fotos de “desayuno dominguero”. La propuesta la puedes encontrar AQUÍ

Ten cuidado con lo que deseas…

Siempre me han gustado los mostradores de especias en los supermercados.

Antes, cuando compraba un bote de especias me sentía poseedora de un conocimiento de la alquimia culinaria que estaba reservado para unos pocos, “los escogidos” (que no os voy a engañar, lo normal es que el bote fuera de pimentón o de canela en rama)

Ahora, cada vez que un bote de especias acaba en nuestra cesta de la compra mi reacción suele ser la de abrir mucho los ojos y decir… “¿OTRO MÁS?”

Aunque el sabor de lo que Mr. Singh cocina después, siempre hace que merezca la pena.

El gran desafío: Cocinar chapatis

El chapati, o “roti” (en hindi) es el pan de India. Constituye uno de los pilares de la alimentación en el país y está verdaderamente rico.

En India, no saber hacer chapatis es como aquí no saber cocinar un huevo frito, así que nos pusimos manos a la obra. Me imagino que si hubiésemos preguntado a Iban Yarza en su blog “La memoria del pan” nos hubiésemos ahorrado un montón de pasos, pero la aventura de encontrar el chapati perfecto tiene su emoción y su encanto.

Básicamente un chapati es harina y agua, basta. No parece tan complicado ¿no?

El primer problema es la harina. Los primeros los hicimos con harina de trigo común del supermercado. Eran superpesados y bastante “mazacotes”. Encontramos recetas en internet en las que recomendaban mezclar harina de trigo común con harina de trigo integral, lo intentamos, pero seguían sin estar suficientemente tiernos. En esta etapa me gané el apelativo cariñoso de “crunchy chapati”.

Finalmente, descubrimos harina para chapatis (atta) en una tienda regentada por pakistanís en la calle Hernani. Esto es: si te colocas de frente al Bilborock, la calle que queda a la derecha y que sube hacia San Francisco. También venden las sartenes específicas para cocinar chapatis. Yo todavía no me he agenciado ninguna y sigo utilizando la sartén común.

Sartén para chapatis

Una vez que tenemos la harina y el agua, sólo hay que mezclarlas. No puedo decir cantidades, yo trabajo a ojo, pero seguro que en internet encuentras alguna receta que te lo indique. Lo ideal es encontrar el punto en el que la harina no se pegue a las manos, y que a la vez, no esté seca. Yo le hecho un chorrito de aceite de oliva, no creo que sea muy reglamentario, pero me asegura que luego los chapatis están más tiernos.

Hay que trabajar la masa bastante y dejarla reposar unos 10 minutos. Volver a humedecer la masa y trabajarla un poquito más. Después hacemos bolitas y las aplanamos con el rodillo. Deberían salir lo más redondas posibles para que luego se hinchen con facilidad. (Yo soy especialista en hacer chapatis con forma de elefante, caracol, flor… cualquier cosa menos círculos)

Dicen que lo ideal es que el centro quede ligeramente más grueso que el borde.

Estás serían las bolitas antes de aplanarlas:

Antes de cocinar los chapatis, es importante que la sartén esté muy caliente. El primero, como suele pasar con las crepés, sale fatal, no entres en pánico. ¡Ah! Y no hay que poner nada en la sartén (no necesita aceite ni mantequilla)

En India, generalmente, calientan el chapati en la sartén, vuelta y vuelta, y luego lo pasan al fuego (en cocinas de gas), donde se hincha. Nosotros en casa tenemos cocina eléctrica, así que nos organizamos como podemos. Yo suelo presionar ligeramente los bordes del chapati y esperar a que se hinche un lado para darle la vuelta y calentar el otro lado (En lo que yo tardo en hacer ocho, en Khajuraho hacen quince)

Roti / Chapati

Los chapatis están mucho más ricos si los untas con ghee, que es mantequilla clarificada. AQUÍ puedes encontrar cómo hacerla.

Si en lugar de calentar los chapatis en la sartén, los sumerges en aceite muy caliente, consigues “puri” que quizá estén ¡aún más buenos! En la mitad superior de la imagen puedes ver a las mujeres cocinando “puris”

Mujeres cocinando "puris"