De frituras varias

Algunos de nuestros últimos experimentos culinarios;

Hemos preparado “puri”, que sería prácticamente lo mismo que un chapati, pero cocinado en aceite:

Puri

Si lo comes con azúcar es lo más parecido a un churro que he probado en India.

Ayer cenamos samositas. Las samosas son una especie de empanadillas indias rellenas de patata cocida, guisantes, cebolla, guindillas y masala. Nosotros las cocinamos con obleas preparadas que compramos en el supermercado. Obviamente, no es exactamente lo mismo, pero no están nada mal para quitarse el antojo.

Samosas caseras

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El gran desafío: Cocinar chapatis

El chapati, o “roti” (en hindi) es el pan de India. Constituye uno de los pilares de la alimentación en el país y está verdaderamente rico.

En India, no saber hacer chapatis es como aquí no saber cocinar un huevo frito, así que nos pusimos manos a la obra. Me imagino que si hubiésemos preguntado a Iban Yarza en su blog “La memoria del pan” nos hubiésemos ahorrado un montón de pasos, pero la aventura de encontrar el chapati perfecto tiene su emoción y su encanto.

Básicamente un chapati es harina y agua, basta. No parece tan complicado ¿no?

El primer problema es la harina. Los primeros los hicimos con harina de trigo común del supermercado. Eran superpesados y bastante “mazacotes”. Encontramos recetas en internet en las que recomendaban mezclar harina de trigo común con harina de trigo integral, lo intentamos, pero seguían sin estar suficientemente tiernos. En esta etapa me gané el apelativo cariñoso de “crunchy chapati”.

Finalmente, descubrimos harina para chapatis (atta) en una tienda regentada por pakistanís en la calle Hernani. Esto es: si te colocas de frente al Bilborock, la calle que queda a la derecha y que sube hacia San Francisco. También venden las sartenes específicas para cocinar chapatis. Yo todavía no me he agenciado ninguna y sigo utilizando la sartén común.

Sartén para chapatis

Una vez que tenemos la harina y el agua, sólo hay que mezclarlas. No puedo decir cantidades, yo trabajo a ojo, pero seguro que en internet encuentras alguna receta que te lo indique. Lo ideal es encontrar el punto en el que la harina no se pegue a las manos, y que a la vez, no esté seca. Yo le hecho un chorrito de aceite de oliva, no creo que sea muy reglamentario, pero me asegura que luego los chapatis están más tiernos.

Hay que trabajar la masa bastante y dejarla reposar unos 10 minutos. Volver a humedecer la masa y trabajarla un poquito más. Después hacemos bolitas y las aplanamos con el rodillo. Deberían salir lo más redondas posibles para que luego se hinchen con facilidad. (Yo soy especialista en hacer chapatis con forma de elefante, caracol, flor… cualquier cosa menos círculos)

Dicen que lo ideal es que el centro quede ligeramente más grueso que el borde.

Estás serían las bolitas antes de aplanarlas:

Antes de cocinar los chapatis, es importante que la sartén esté muy caliente. El primero, como suele pasar con las crepés, sale fatal, no entres en pánico. ¡Ah! Y no hay que poner nada en la sartén (no necesita aceite ni mantequilla)

En India, generalmente, calientan el chapati en la sartén, vuelta y vuelta, y luego lo pasan al fuego (en cocinas de gas), donde se hincha. Nosotros en casa tenemos cocina eléctrica, así que nos organizamos como podemos. Yo suelo presionar ligeramente los bordes del chapati y esperar a que se hinche un lado para darle la vuelta y calentar el otro lado (En lo que yo tardo en hacer ocho, en Khajuraho hacen quince)

Roti / Chapati

Los chapatis están mucho más ricos si los untas con ghee, que es mantequilla clarificada. AQUÍ puedes encontrar cómo hacerla.

Si en lugar de calentar los chapatis en la sartén, los sumerges en aceite muy caliente, consigues “puri” que quizá estén ¡aún más buenos! En la mitad superior de la imagen puedes ver a las mujeres cocinando “puris”

Mujeres cocinando "puris"