Kolam o Rangoli

El Kolam o Rangoli es un dibujo, que encontrarás en la entrada de muchos hogares de India.

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Kolam en la puerta de una casa de Gokarna

 

Generalmente, lo dibuja una mujer de la familia antes del amanecer y con el transcurrir del día y el paso de amigos y vecinos por la casa, el diseño se va a borrando. Originariamente, se trataba de un diseño realizado a base de polvo de arroz, que servía de alimento para hormigas (y entiendo que prevenía de la entrada de las mismas en el edificio) Además, sus motivos geométricos, responden a la creencia de que el kolam te protege frente a los espíritus malignos. El espíritu diabólico que quisiera perturbar la armonía familiar, quedaría enredado y confundido por las formas circulares.

Kolam gigante en el monasterio de Sera

Kolam gigante en el monasterio de Sera

Es un símbolo de buena suerte, sirve para dar la bienvenida al hogar y su uso se extiende a las festividades hindúes, en las que es tradicional pintar Rangolis en el suelo.

Rangoli que dibujó nuestra familia por Diwali

Rangoli que dibujó nuestra familia por Diwali

Nosotros, en Bilbao, no tenemos la costumbre de hacer dibujos en la puerta de casa, pero los Reyes Magos nos han traído un felpudo para darte la bienvenida. Ongi etorri!

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Haciendo hogar

… Poquito a poco…

La alfombra la ha traído personalmente Mr. Singh desde Khajuraho, en su último viaje a India.

Y el nuevo espejito para empezar a decorar nuestra pared blanca nos lo trajo Paula, de su tienda “Del Miamor” en San Martín de los Andes, Argentina. Aquellos a los que San Martín de los Andes no os pille de paso, podéis visitar la tienda virtualmente en facebook, pinchando AQUÍ

mirror espejo

Ten cuidado con lo que deseas…

Siempre me han gustado los mostradores de especias en los supermercados.

Antes, cuando compraba un bote de especias me sentía poseedora de un conocimiento de la alquimia culinaria que estaba reservado para unos pocos, “los escogidos” (que no os voy a engañar, lo normal es que el bote fuera de pimentón o de canela en rama)

Ahora, cada vez que un bote de especias acaba en nuestra cesta de la compra mi reacción suele ser la de abrir mucho los ojos y decir… “¿OTRO MÁS?”

Aunque el sabor de lo que Mr. Singh cocina después, siempre hace que merezca la pena.