Vida de Pi (II)

Ayer, finalmente, fuimos a ver la película “La vida de Pi”. Antes de comenzar la proyección, Mr. Singh me advierte:

– A partir de ahora no me hables para que pueda entender bien la película.

Así qué permanecí en religioso silencio hasta que llegaron los títulos de crédito:

– ¿Te ha gustado la película?
– Sí
– ¿Y la has entendido bien? ¿Has comprendido el final?

A lo que Mr. Singh respondió con sonrisa irónica:

– ¿Para que?

Al parecer, sí que la había entendido.

Religión, delincuencia y karma.

El pasado viernes me robaron el bolso. Mal. Además no fue un tironcito y ya está, fue robo con susto. Doblemente mal.

Como ya he contado alguna vez en esta bitácora, mi primer viaje a India lo hice acompañada por un gran amigo argentino. Tanto a mí como a él, que provenía de un país donde te pueden llegar a matar por un par de zapatillas Nike,  nos sorprendía el altísimo nivel de pobreza de India y sin embargo la aparentemente no tan alta delincuencia como podría esperarse, o al menos, no la delincuencia agresiva. Sí que funcionan y mucho, la palabrería y la picaresca, pero a mi modo de ver, son moralmente menos condenables que el atraco a mano armada, sobre todo cuando lo que mueve al “pícaro” es una pobreza real, la de no tener para comer.

Nos llegamos a plantear si la teoría religiosa del karma tendría algo que ver en esto.

Partiendo de las siguientes premisas:

– En todas las sociedades hay gente buena y gente mala, no importa la religión dominante que se practique.

– Las religiones, independientemente de la parte de verdad que pueda contener cada una en sí misma, están planteadas para organizar a la sociedad y conducirla por el “camino del bien”

– La barrera del bien es, a nivel personal, moralmente franqueable y el individuo puede encontrar una justificación a un hecho objetivamente condenable. Esto es, el sicario que se encomienda a la Virgen antes de cometer un crimen o el talibán que se inmola en el nombre de Alá, o el ferviente feligrés de la mafia siciliana, no encuentran una incongruencia entre sus creencias y sus actos. (¿o sí?)

La duda es, si hiciésemos una comparativa entre nivel de pobreza, religión dominante y delincuencia, ¿encontraríamos sociedades menos agresivas que otras? ¿Existe alguna religión que por los preceptos que sostiene, sea capaz de construir sistemas sociales con menor índice de criminalidad?

Antes de finalizar la entrada, dos apuntes:

* En mi primer viaje de cuatro meses por India sí me intentaron robar. Fue una europea en un hostel, al volver del baño me la encontré hurgando en mi neceser. Con esto no quiero decir que en India no haya delincuencia porque lamentablemente sí que la hay. Si estás a punto de iniciar un viaje a India y lees este artículo, te recomiendo que, como para cualquier otro viaje, tomes las precauciones necesarias.

* Al ladrón del viernes: espero que el karma te devuelva el susto que me diste. A ser posible en esta vida.

Fresco en una pared del monasterio de Sera

Fresco en una pared del monasterio de Sera

Nataraja

Una de las imágenes que encuentro más fascinantes en el hinduismo es el Nataraja. Seguro que has visto alguna de sus representaciones:

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Ambas imágenes son de la wikipedia.

El Nataraja simboliza al dios Shiva bailando. La danza a su vez, representa el balance de los tres aspectos de la trinidad hindú: la creación, la destrucción y la preservación. Estos tres conceptos se entienden como opuestos pero intrínsecamente conectados.

Si te fijas bien, verás que Nataraja sujeta un pequeño tambor en una de sus manos derechas. Este tambor produce las vibraciones de las cuales emanan los ritmos y los ciclos de la creación.

La mano derecha en un gesto de bendición, representa la preservación.

La destrucción está simbolizada en la pequeña llama de fuego en una de sus manos izquierdas.

Nataraja, a través de su baile balancea ambos brazos, el del tambor y el del fuego y por ende, equilibra ambas fuerzas; las de la creación y la destrucción. El gesto del brazo cruzado delante del pecho en dirección al pié elevado, representa la promesa de la benevolencia y la piedad de Nataraja para con sus devotos.

Su pié derecho se apoya sobre un demonio enano que simboliza la crueldad y la falta de respeto que muestran los humanos hacia sus congéneres. A través de la danza, Nataraja nos muestra cómo alcanzar la iluminación y escapar del ciclo de reencarnaciones: olvidándonos de nosotros mismos, dejándonos llevar y perdiendo el contacto con la fuerza cegadora de maya (maya es el poder de la ilusión, todo aquello que nos hace evadirnos de la realidad para sucumbir a nuestros deseos)

Encuentro muy acertada la representación de fuerzas en un baile, es la vida misma, momentos de creación, momentos de destrucción, momentos de calma y en el centro del círculo nosotros bailando y tratando de guardar el equilibrio.

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“La vida no consiste en esperar a que pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia”

Vivian Greene

Cómo ponerse un sari

Me he  topado en internet con un par de instrucciones de cómo colocarse un sari, pero te digo yo que esto no se aprende ni con un dibujito, ni con un power point, ni con un tutorial de youtube. El que sabe, sabe y el que no… que busque a alguien que le ayude, porque el ojo de la experta no pasa por alto un doblez mal colocado.

how to wear a saree

instrucciones sari

La fuente de la primera imagen es ESTA

La segunda imagen la he encontrado AQUÍ

“Butter chicken en Ludhiana”

Tomaba el primer café de la mañana y me he topado en Facebook con una reseña literaria escrita por Daniel Jándula. No podía haber sido de otra forma. A Daniel le conocí entre cafés, poco antes de que publicara su novela “El reo”. Se trata de esas personas con un magnetismo especial a las que podrías estar escuchando durante horas. Afortunadamente para quienes lo tenemos lejos, escribe.

La de hoy es una reseña sobre un libro de temática india que tenía que compartir con vosotros. Daniel nos lo presenta así:

Una India explorada con ironía: “Butter chicken en Ludhiana”, de Pankaj Mishra

Puedes leer la reseña completa pinchando en el enlace.

100% recomendable.

9788492979219