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Londres gourmet

Llevamos días sin publicar nada en el blog. Mr. Singh acaba de volver de India y yo he aprovechado un ofertón de una compañía de vuelo de bajo coste para visitar Londres con mi hermana.

Soy una amante de los libros de cocina, en especial de la repostería y quería aprovechar la visita a la capital británica para conocer (y probar) “in situ” muchos de los lugares que se anuncian en las estanterías de mi cocina.

Nos quedamos anonadadas con el emporio que tiene montado Jamie Oliver por toda la ciudad, como ejemplo, el enorme local polivalente que ha abierto en Notting Hill Gate. Según entras en la tienda, puedes ver a un grupillo de gente cocinando, se trata de personas interesadas en aprender las artes culinarias de Jamie y que reciben clases de cocina a la vista de toda la clientela. En esa misma planta, puedes encontrar comida para llevar y utensilios de cocina de todo tipo que podrás adquirir por un módico precio. La planta de arriba la han destinado a restaurante. Puedes encontrar más información y fotos  pinchando aquí.

Yo tenía muchas ganas de pasar por Ottolenghi, era una de mis asignaturas pendientes con la ciudad. Estuve viviendo una temporada cerca de local que tienen en Notting Hill y de vez en cuando pasaba por delante de su escaparate sin atreverme nunca a entrar. Tiempo más tarde compré dos de sus libros a la vez que leía la aventura de Iban Yarza en su “Diario de aprendiz de panadero” contando sus experiencias en el obrador del local. Así que esta vez me quité la espinita. Entramos en el maravillosos local blanco inmaculado y nos sentaron en una mesa compartida que tienen al fondo. Nos ubicaron junto a una escalera que debía de conectar con la cocina, porque no dejaban de subir y bajar diferentes exquisiteces, entre todas ellas hubo una que nos fascinó y que nos apañamos para describir a los amables camareros.

Así lucía la obra de arte:

Ottolenghi cheesecake caramel macadamia nueces nuts

Una cheesecake de nueces de macadamia con caramelo. Puedo decir, sin exagerar, que se trata de uno de los pasteles más ricos que he probado en mi vida. Así quedó el plato:

También entramos en la Primrose Bakery de Covent Garden. Es una pastelería que me gusta, porque a pesar de que sí cuentan con una línea de cupcakes infantiles en tonos estrambóticos, da la sensación de que no utilizan en exceso los colorantes alimenticios. En el lugar, tranquilo y acogedor, devoramos una deliciosa y finísima cupcake de limón:

Primrose Bakery Covent Garden

Lemon cupcake at the Primrose Bakery

Para el próximo viaje, ha quedado pendiente probar un pastel en Violet o algún otro postrecito en el puesto de Coco & Me en el Broadway Market.

Como curiosidad, teníamos el albergue cerca del Borough Market. Y según llegamos, decidimos que el último día nos daríamos el homenaje de desayunar en alguno de los puestos del mercado, sin tener en cuenta que el mercado no abre todos los días y que a esas horas de la mañana en pleno invierno, lo último que apetece es desayunar en la calle. Así que el homenaje nos lo dimos, pero en una tetería de las inmediaciones. Éste fue el desayuno de nuestro último día en Londres:

Breakfast Borough Market

Cafe Borough Market

Taj Mahal

Me he dado cuenta que llevamos un montón de entradas en esta pequeña bitácora  y aún no hemos hablado del monumento por excelencia de La India, el Taj Mahal.

Como ya muchos saben, se trata de un edificio funerario que se construyó para albergar a la difunta Mumtaz Mahal, quien falleció al dar a luz al 14º hijo del Shah Jahan.

Este era el aspecto de los dos enamorados:

Shah Jahan & Mumtaz Mahal. Fuente de la imagen.

El esplendoroso complejo, es uno de los mayores atractivos turísticos de un país tan rico en belleza natural y arquitectónica como es la India y no en vano, está considerado una de las siete maravillas del mundo moderno.

Tan atractivas como el edificio son las leyendas que circulan en torno a él, véase el propósito de crear un edificio idéntico y en perfecta simetría con el original, pero en negro, que albergara los restos del Shah Jahan. En el caso de que semejante historia fuera cierta, el hijo del Shah la desechó y prefirió colocar los restos de su padre junto a los de su amada, creando así la única asimetría que llama especialmente la atención en todo el conjunto. Efectivamente, cuando entras en el edificio principal, “chirría” la ubicación de los sepulcros en contraste con la perfección del resto del conjunto y es que aparentemente, el hijo del Shah, que era un hombre religioso, consideraba que, por un lado, la perfección del lugar estaba desafiando al mismo Dios y que por otro lado, su padre ya había despilfarrado suficiente dinero construyendo un edificio funerario. Así que mató dos pájaros de un tiro y aprovechó el Taj blanco para depositar a su padre asimétricamente y mostrar así su respeto a Dios.

Quizá la leyenda más extendida sea la de la mutilación de los obreros tras la construcción del edificio, a fin de que no construyeran otra obra capaz de ensombrecer al maravilloso Taj Mahal.

Según Kipling: “El Taj Mahal parece la encarnación de todas las cosas puras, de todas las cosas santas y de todas las cosas infelices. Este es el misterio del edificio”.